MUERTE NUMERO DOCE
La conglomeración era tal que sus oidos se bloquearon, mientras en un espasmo su cerebro no pensaba mas. Uno, dos, tres golpes y reacciona. Trata de llegar a la puerta mientras recuerda en un acto de lucidez que ha dejado algo en la planta alta. La histeria a su alrededor hace sus reflejos lentos y torpes, pero aun así se abre paso hasta la escalera principal. Es dificil moverse entre el trafico en sentido contrario, pero lo logra con mucho trabajo y después de valiosos minutos que han aumentado el siniestro. El cuarto esta gris, rojo, naranja y negro. Recuerda aun aquellos adornos que con ilusión estampo en las frias paredes unos meses antes, y que ahora no existen mas. Un segundo qeu es como un millon al mismo tiempo la inunda en lo profundo, mientras su estómago se vuelca al encontrar en aquel lugar solo un puño de maderas, trozos de papel, tela negra y con un olor insoportable sin ninguna vida adentro. Todo da vueltas por un minuto exacto en el cual la piel es gris, las chispas ahora parecen magia y hacen que se acerque hacia las nubes que deben ser el cielo. Unos cuantos pasos y toca la que parece la entrada para ir a su encuentro, pues debía estar en algun lado. El golpe ante el asombro de los demás ni siquiera produce sonido. Ha recorrido una eternidad en una fracción de tiempo y por fin estan en su compañía otra vez.
